|
Los precios de los equipos de
telecomunicaciones (telecos) han caído entre un 10% y un 15% en
el último año, según señalan fuentes
del sector. La bajada comenzó con la irrupción de
las chinas ZTE y Huawei en 2004, y se ha consolidado con la respuesta
de los fabricantes occidentales.
Algunos analistas señalan
que compañías como Nokia, Ericsson o Siemens han
aumentado su capacidad de producción en el sureste asiático
para conjugar la ventaja de sus rivales chinos. Esta estrategia
les ha llevado a ganar cuota de mercado en el propio gigante asiático.
Por ejemplo, Nokia se adjudicó dos contratos en China
por un importe cercano a 2.000 millones de euros. Desde luego
era una respuesta necesaria porque ZTE y Huawei no han dejado
de ganar contratos tanto en EEUU como en Europa. Huawei, por ejemplo,
se ha convertido en uno de los proveedores de terminales de 3G
de Vodafone.
Desde luego, los efectos de esta
dura competencia entre fabricantes han ido más lejos. Por
ejemplo, los directivos de Deutsche Telekom señalaron el
pasado viernes en una presentación con inversores y analistas
que los costes de compra e instalación de los equipos de
la tercera generación de móviles (3G) han bajado
hasta un 40%.
Los primeros beneficiados de esta
rebaja son los propios operadores de telecomunicaciones.
Para empezar porque la disminución de los precios va a
contribuir al abaratamiento de la construcción de las nuevas
infraestructuras y no sólo en los móviles, sino
también en la telefonía fija.
Y no es el único factor que ha contribuido a reducir precios.
El crecimiento de los operadores a través de fusiones les
ha dado una posición más fuerte a la hora de negociar
los nuevos contratos de compra de equipos con sus suministradores.
Por ejemplo, Telefónica puede comprar al mismo tiempo equipos
para Europa, España y Latinoamérica, mientras que
Deutsche Telekom puede hacer lo propio para sus divisiones en
EEUU y el Viejo Continente. |