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El gigante energético ruso
Gazprom y la compañía argelina Sonatrach han paralizado
su proyecto de alianza, un acuerdo que preocupaba a Bruselas por
las posibles repercusiones negativas en los mercados europeos,
como el alza de los precios del gas.
El director general de Sonatrach, Mohamed Meziane, en una entrevista
concedida a The Wall Street Journal, ha asegurado que las negociaciones
se han roto porque no se pudo llegar a un entendimiento. Ambas
compañías pretendían con este acuerdo cooperar
en la exploración, extracción, transporte de hidrocarburos
y desarrollo de infraestructuras del gas.
En Europa se interpretó esta alianza como un primer paso
para la construcción de una OPEP del gas, operación
que debilitaría de manera inquietante la posición
europea como comprador fuertemente dependiente de las importaciones
de gas tanto de Rusia como de Argelia. Sonatrach y Gazprom ya
habían firmado acuerdos de colaboración en el pasado.
La compañía rusa, tercera del mundo por valor en
Bolsa sólo por detrás de las estadounidenses Exxon
y General Electric, tiene proyectos de exploración en Argelia
y también en la vecina Libia. Sin embargo, Sonatrach prefiere
centrarse ahora en sus relaciones con Francia.
Nuevos acuerdos. Argel y París han firmado acuerdos
para inversiones a corto y medio plazo y contratos comerciales
por un valor total de 5.000 millones de euros, aprovechando la
visita a Argelia del presidente francés, Nicolas Sarkozy.
El más destacado será para el grupo francés
Total que asumirá un proyecto energético en Argelia
que requerirá una inversión aproximada de 3.000
millones de euros y que puede sustituir al que encabezaban las
empresas españolas Repsol y Gas Natural antes de que éstas
denunciaran haber sufrido una expropiación por parte del
Gobierno argelino.
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