Los
empresarios de Panamá han reaccionado negativamente al
aumento del 20% en la tarifa eléctrica decretado
por el Gobierno y que entrará en vigor a
partir del próximo 1 de enero.
El sector industrial y comercial de Panamá
va a sufrir un incremento en las tarifas eléctricas, de
dos a tres centavos de dólar por kilovatio, en los primeros
seis meses de 2008, según los datos anunciados por la Autoridad
Nacional de los Servicios Públicos (ASEP). Los clientes
de Elektra Noreste, entre los que se incluyen oficinas, restaurantes,
hoteles y otros comercios, pagarán un incremento de cuatro
centavos, al pasar de 18, que es el coste actual, a 22 centavos
por kilovatio.
El presidente del Sindicato de Industriales de Panamá
(SIP), Gaspar García De Paredes, ha declarado que el alza
de la tarifa aumentará los costes operativos de las empresas
y afectará sobre todo a aquellas que dependen mucho de
mantener en refrigeración sus productos, como heladerías
y fábricas de hielo. Esto se traducirá, según
el empresario, en un retroceso del crecimiento de la economía
panameña.
Otra de las preocupaciones de los empresarios de
Panamá es que se registre una crisis energética
ante la falta de nuevas fuentes hidroeléctricas de producción
de energía. García De Paredes ha cuestionado
la falta de una política coherente que permita a corto
plazo elevar la oferta eléctrica para evitar los apagones.
El viceministro de Comercio e Industrias, Manuel José Paredes,
culpa al Gobierno anterior por no haber implementado un plan para
la construcción de nuevas plantas, aprovechando la apertura
del mercado después de las privatizaciones.
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