Los
criterios generales de política económica de México
para el 2007, que la Presidencia azteca presentó la semana
pasada ante el Congreso, son considerados "conservadores"
por varios analistas económicos, que piden además
una visión más a largo plazo. Estas son algunas
de las conclusiones presentadas en el informe semanal del Centro
de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp), en el
que se destaca la necesidad de una reforma fiscal que reduzca
el gasto excesivo.
En las proyecciones para 2007,
la Administración mexicana espera un crecimiento del PIB
de 3,7%, una inflación de 3% y un déficit fiscal
de 0%. Unas metas que "vistas desde la perspectiva de quienes
deciden invertir y arriesgar sus recursos", producen certidumbre
en los mercados internacionales. Los datos difieren a las previsiones
del Ceesp que plantea un incremento del PIB del 3,3% y una tasa
de inflación del 3,8%.
El informe reconoce que una política
coherente, con estrategia a largo plazo y orientada a elevar el
bienestar de todos, deberá además, elevar ingresos,
y con ello elimitar la dependencia de las finanzas públicas
del petróleo, dar viabilidad al aumento en el pago de las
pensiones e impulsar el crecimiento, antes de revisar las premisas
del programa para el próximo año. En el texto también
se valora la situación económica actual, de la que
señala que es sólida y con crecimiento, aunque no
se percibe igual por todos.
Lo que está claro, según
el informe, es que el sucesor de Vicente Fox tendrá que
mantener la estabilidad económica y la disciplina fiscal
que establece la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad
Hacendaria. Asegura en este sentido, que promesas electorales
relacionadas con cambios en la política económica
y lanzadas para ganar votos no servirá de nada si no consolidan
el esfuerzo del Gobierno por mantener coherencia en la democracia.
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