El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ha presentado ante el Consejo Permanente del organismo el informe en el que se analizan los contenidos y el avance de la Carta Democrática Interamericana a lo largo de los últimos dos años y se exponen reflexiones para su futuro.
A lo largo del acto de presentación, Insulza ha declarado que el futuro de la democracia debe asegurarse mediante cambios estructurales que "ataquen de manera frontal" la inequidad que sufren las naciones de la región. Por otro lado, el secretario general ha valorado el trabajo de la OEA en cuanto a su aumento de capacidad para evitar rupturas institucionales, a su participación como observador en los procesos electorales y a la efectividad que ha demostrado en la solución de crisis, gracias a lo que "tenemos un buen ganado prestigio en derechos humanos y hemos dado grandes pasos en los temas relacionados con la transparencia y la probidad".
Sin embargo, pese a la consecución de grandes avances, Insulza ha destacado que "aún tenemos que enfrentar el desafío principal de asegurar de manera permanente la gobernabilidad y sustentabilidad democrática, razón de ser de la Carta Democrática Interamericana". Por este motivo, el diplomático ha enfatizado sobre la importancia de profundizar en las críticas más frecuentes que obtiene la aplicación de la Carta: la definición de cuándo y en qué medida se ha alterado la institucionalidad democrática de un país, así como a la tensión entre el principio de no intervención y la posibilidad de proteger la democracia mediante mecanismos colectivos.
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