La
comisaria de Relaciones Exteriores de la Unión Europea
(UE), Benita Ferrero-Waldner, y el presidente de Bolivia, Evo
Morales, van a celebrar una reunión bilateral en el marco
de la cumbre de Viena entre la UE y América Latina, donde
Europa pedirá al mandatario que dialogue con los inversores
y con los países afectados por las nacionalizaciones de
los hidrocarburos.
La UE se basará en el derecho
soberano de nacionalidad de cada país para realizar esta
petición, aconsejándole que vaya con mucho cuidado
para no perder la confianza de los inversores. El bloque europeo
asegura que, para que esto no ocurra, es necesario el diálogo
con los estados y con los inversores, a los que hay que advertir
con antelación sobre el efecto que les provocará
la nacionalización.
Europa intenta, de este modo, velar
por la seguridad jurídica de las empresas del Viejo Continente
que actúan en Bolivia, para que la nacionalización
de los hidrocarburos tenga la menor repercusión para ellas.
Según indica la ministra austriaca de Relaciones Exteriores,
Ursula Plassnik -cuyo país ejerce la presidencia de la
UE-, es importante que quede claro que hay que tener en cuenta
la cuestión de la confianza, la seguridad jurídica
y la previsibilidad para que las inversiones no desaparezcan de
Bolivia.
La ministra no cree que sea
tarea de los gobiernos de la UE pronunciarse sobre las actuaciones
del Gobierno boliviano, aunque añade que al tiempo que
reconocen el derecho soberano de los países de gestionar
y regular sus recursos naturales, sí es necesario establecer
un marco comercial equilibrado y con regímenes regulatorios
más equilibrados. Europa subraya además la importancia
de desarrollar e invertir en la infraestructura energética
necesaria para garantizar el acceso y disponibilidad a sistemas
energéticos confiables y asequibles en cada país.
|