La
Corporación Financiera (CFI) del Banco Mundial (BM) ha
presentado un plan de acción para completar su estudio
de impacto ambiental sobre los proyectos de construcción
de dos plantas de celulosa en Uruguay, que el Gobierno argentino
considera contaminantes para el río fronterizo entre ambas
naciones.
Con este plan de acción,
la CFI inicia la fase final de su proceso de evaluación
ambiental de los proyectos de las plantas de celulosa, para confirmar
que se ajustan a las políticas ambientales del BM, según
afirmó la Corporación en un comunicado.
Para concluir el proceso de evaluación,
los consultores independientes dispondrán de entre dos
y tres meses para revisar el borrador del Estudio de Impacto Acumulado
(CIS), dado a conocer el pasado 11 de abril, siguiendo las recomendaciones
de dos expertos canadienses, Wayne Dwernychuk y Neil McCubbin.
Se espera que la revisión
del CIS tenga una duración de entre 60 y 90 días,
y se iniciará en el momento en que se designen a los consultores,
explicó la CFI.
La crisis de las papeleras es uno
de los conflictos más largos en la historia de Argentina
y Uruguay. Se trata de la lucha de su población argentina
contra la construcción de las dos papeleras -de la empresa
española Ence y la finlandesa Botnia- sobre el río
Uruguay, a las que se acusaba de provocar daños al medioambiente.
El Gobierno de Kirchner parece
lidiar esta batalla parece sólo en territorio uruguayo.
Seún ha podido averiguar Americaeconomica.com,
la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel de Argentina
(AFCP) celebró con la Secretaría de Ambiente y Desarrollo
Sostenible en Buenos Aires (SAyDS) un convenio cuyo objetivo es
desarrollar un Programa de Producción Limpia y Competitividad
Empresarial que reducirá la contaminación en el
sector, respondiendo a una iniciativa del Gobierno argentino.
Con esto, parece que los Argentina quisieran aleccionar con un
"buen ejemplo" a su vecino.
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