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Las compañías tecnológicas
estarán muy atentas al próximo lanzamiento del iPhone
de Apple el 29 de junio, y mucho más ahora, que el gigante
informático de Steve Jobs estudia dar el permiso a desarrolladores
externos para que diseñen programas para su teléfono,
con el objetivo de hacerlo más atractivo a los clientes.
La noticia podría ser confirmada por el propio Jobs en
la conferencia global que la compañía celebra estos
días en San Francisco (EEUU), un encuentro anual que el
pasado año reunió la cifra récord de 4.200
asistentes.
Los rumores sobre la participación
de otras empresas han ido recobrando fuerza desde que la pasada
semana, Jobs anunciase que encontrarán una vía para
que terceras partes puedan desarrollar programas manteniendo la
seguridad del iPhone. Si son un poco más pacientes
con nosotros, creo que todo el mundo podrá obtener lo que
quiere, afirmó el directivo.
Las previsiones para este teléfono
pasan por unas ventas de 10 millones de unidades en 2008, que
darían a la compañía una cuota del mercado
del 1%. Además, la compañía espera que este
producto se convierta en el tercero más importante de la
firma, junto con el Mac y el iPod, que generan cada uno en torno
a 10.000 millones de dólares anuales en ventas.
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