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La ocupación de tierras consideradas improductivas no terminará en Brasil hasta que no se lleve a cabo una verdadera reforma agraria en el país, aseguraron los portavoces del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST).
"Para que unas 150.000 familias que están acampadas a orillas de carreteras o a las afueras de fincas puedan conseguir sus propios terrenos, seguiremos ocupando tierras", dijo Marina dos Santos, miembro de la coordinación nacional del MST.
Las estrategias y planes del grupo, fundado en 1984 y que hizo de las invasiones de tierras su principal acción para presionar al Gobierno por la aplicación de la reforma agraria, serán discutidos desde este lunes y hasta el próximo viernes en Brasilia por 18.000 delegados de todo el país en un congreso del MST.
En Brasil, dijo dos Santos, “no tenemos una política de reforma agraria... es una política de asentamientos”. Para el MST, la reforma es más que esa distribución de lotes, es “la búsqueda de justicia social y soberanía popular, dentro de un conjunto de luchas de las clases trabajadoras para alterar las condiciones de trabajo, el modelo económico y agrícola”, indicó el grupo en un comunicado.
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