La
tensión y las protestas se han convertido en el día
a día del sector minero latinoamericano. Los gobiernos
de Bolivia, México y Perú hacen frente a los paros
de esta industria. Unas movilizaciones que, sin embargo, parten de raíces distintas: subidas de impuestos, condiciones
laborales y expropiaciones de tierras a los indígenas.
A todo esto se suma la amenaza de nacionalizaciones en algunos
países, no así en Bolivia, donde, Evo Morales ya ha anunciado
que sólo recurrirá a este extremo si las
mineras cumplen con los acuerdos de las concesiones.
Los mineros cooperativistas, propietarios
de minas y miembros del sector del autotransporte pesado de Bolivia,
bloquearon la pasada noche la ciudad de Potosí en protesta
contra el incremento del Impuesto de las Empresas (IUE) determinado
por el Gobierno, que ha pasado de ser de un 33% a un 55%.
Sin embargo y para tranquilidad
de las empresas mineras extranjeras, el presidente de la Comisión
de Desarrollo Económico de la Cámara de Diputados
de Bolivia, José Pimentel, ha asegurado que el Ejecutivo
de Evo Morales no nacionalizará las empresas mineras que
operan en el país, siempre y cuando sean trabajadas como
se especifica en su contrato.
Mientras, el tercer hombre más
rico de México y presidente ejecutivo de la minera Grupo
México, Germán Larrea, se enfrenta ahora al acoso
de los sindicatos mexicanos y estadounidenses, lo que constituye
una alianza pocas veces vista.
El mayor sindicato de EEUU del
acero, United Steelworkers, que ha hecho responsable a la compañía
azteca y en particular a su presidente de haber llevado a la quiebra
a su filial texana Asarco. En eso también coinciden los
abogados de Asarco, quienes pidieron la comparecencia del mexicano
ante el juzgado, por considerarle el único responsable
de la venta de activos de Southern Cooper Peru.
La tensión se tradujo ayer
en una protesta de unos 1.500 trabajadores mineros, que bloquearon
los carriles centrales de Periférico Sur en ambos sentidos,
a la altura de la Secretaría del Trabajo y Previsión
Social. Los integrantes de la llamada Caravana por la defensa
de la autonomía sindical y de los contratos colectivos
de trabajo lanzaron consignas contra el dueño del Grupo
México, Germán Larrea.
Pero no sólo México
y Bolivia deben hacer frente a las protestas del sector. En declaraciones
a Americaeconomica.com, fuentes de la Central General
de Trabajadores del Perú (CGTP), han asegurado que las
mineras que operan en el país se enriquecen a costa de
los campesinos, ya que se quedan con parte del dinero que les
pertenece.
Este dinero sale del canon que
pagan las mineras, y el cual ha generado un arduo debate en Perú.
Y es que, en los últimos días varias comunidades
de pobladores como los de Moquegua, han protagonizado varias protestas
con amenaza de huelga indefinida, si el Gobierno de Alan García
no revisa el canon que paga Southern Perú Cooper.
Según el alcalde provincial
de General Sánchez Cerro, Mauricio Nina Juárez,
a Moquegua le corresponde este año, por la explotación
de Cuajone, un canon de 469 millones de soles, de acuerdo a la
producción de este yacimiento. Sin embargo, solo se le
entregaría 189 millones.
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