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La clave del crecimiento
de Metrovacesa, su agresiva política de adquisiciones,
se ve amenazada. Joaquín Rivero teme que, tras las OPA,
en caso de convivencia en la empresa, los Sanahuja rechacen todo
tipo de compra y de ampliación de capital para evitar diluir
su peso.
A apenas una semana de que finalice
el plazo de aceptación de las dos OPA competidoras presentadas
por Metrovacesa, continúan las reacciones a las últimas
novedades sobre la disputa por su control. Tras éstas,
parece reforzarse la idea de una conflictiva convivencia entre
la familia Sanahuja y Joaquín Rivero.
Este último ha reconocido
hoy que si Cresa no se va, tendremos que convivir
en Metrovacesa, porque a nadie se le puede decir que se
vaya si no se quiere ir. En este escenario cobraría
especial relevancia el juego de las mayorías.
Rivero adelantó que creo que en casi todo estaremos
de acuerdo, porque la familia Sanahuja, en caso de quedarse
como accionista, querrán como nosotros que la compañía
vaya hacia arriba. Pero vaticina como mayor problema la
posible negativa de los Sanahuja a reducir su peso accionarial,
por lo que podrían oponerse a medidas como adquisiciones
y ampliaciones de capital, claves en los últimos diez años
del éxito de Metrovacesa, ha añadido Rivero, defensor
de continuar con este modelo.
En la rueda de prensa organizada
por el presidente de Metrovacesa no ha estado presente, en esta
ocasión, Bautista Soler, al encontrarse en Atenas (Grecia) para
presenciar el partido de fútbol que disputará el
club del que es máximo accionista, el Valencia. En su lugar
ha acudido su hija Victoria Soler, quien ha recordado a los minoritarios
la posibilidad de anular, hasta el día 19, la orden de
venta a la OPA de Cresa y acudir a la nuestra. |