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Standard & Poors (S&P) ha
situado en "negativa" la perspectiva de Telecom Italia
ante su posible reestructuración. La compañía
podría dar un giro estratégico que incluiría
la venta de parte de su filial de móviles y el reforzamiento
de la banda ancha y el negocio audiovisual.
La agencia estadounidense asegura
que, de tomarse esa decisión, implicaría una contradicción
contra la estrategia que ha mantenido la compañía
en los últimos dos años, que ha consistido en la
integración de filiales. De hecho, Telecom Italia absorbió
su filial de móviles TIM en 2004 en una operación
que disparó la deuda del grupo hasta los 48.000 millones
de euros. Algunos analistas citados por Reuters han indicado que
con la venta de la división de celulares, los directivos
de Telecom Italia estarían admitiendo su error.
Al cierre de esta edición,
el consejo de administración de Telecom Italia permanecía
reunido y aún no había tomado una decisión.
Entre los posibles compradores,
según se especula en las bolsas, figurarían nombres
como Deutsche Telekom, Telefónica, Carlyle y France Telecom.
Ahora bien, la venta de los móviles podría encontrar
resistencias políticas si el comprador es finalmente un
grupo extranjero. El resto de operadoras de móviles están
en manos foráneas. Vodafone es dueña de Omnitel
mientras que el egipcio Naguib Sawiris controla Wind. Dentro de
los cambios, en el mercado se apunta a un nuevo acuerdo estratégico
entre la operadora y Rupert Murdoch, socios actualmente en el
negocio audiovisual.
Los Benetton, otra vez protagonistas.
El presidente de Telecom Italia Marco Tronchetti Trovera ha recibido
presiones de algunos de los accionistas de referencia, especialmente
de la familia Benetton, para reducir la deuda. Estos controlan
un 20% de Olimpia, holding propietario de un 18% de Telecom Italia.
Pirelli tiene un 70% de Olimpia.
Esta mañana, las acciones
de Pirelli subían en bolsa un 3%. Algunos analistas creen que si
se venden los móviles, Telecom Italia pagaría un
dividendo extraordinario. Con su presión, los Benetton
han vuelto a convertirse en artífices de una operación
estratégica de trascendencia nacional. La familia se ha
convertido en la impulsora de la fusión entre Autostrade,
de la que es máxima accionista, y la española Abertis.
Un movimiento que ha enfrentado al Gobierno italiano con la Comisión
Europea. |