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El presidente peruano, Alan García,
ha declarado que la reforma del Poder Judicial en su país
es una tarea que exige celeridad en razón del "prestigio
de la democracia". Aunque aclaró que esta declaración
no se debía intepretar como un ultimátum, también
dijo que la impaciencia del país es notoria y que, por
tanto, se "debe apoyar a la Corte Suprema a tomar de inmediato
resoluciones.
Por ello, consideró que
"sí se pueden establecer plazos para la reestructuración
del Poder Judicial", y confió en que la Sala Plena
del Poder Judicial, presidida por Walter Vásquez Vejarano,
tenga resultados en breve.
Además García aclaró
que el Poder Judicial no dispondrá de un mayor presupuesto
debido a esta reforma aunque sí se podrían disponer
recursos para mejorar la infraestructura y la aplicación
del nuevo Código Procesal Penal si esto sirviese para acelerar
los procesos judiciales.
Perú se encuentra inmerso
en un proceso de reforma de la magistratura después de
que la corrupción afectase gravemente al Poder Judicial
durante la década de 1990 y continúe aún
hoy siendo uno de los problemas graves del país.
El presidente del Tribunal Constitucional
(TC), Victor García Toma, también se ha pronunciado
sobre esta reforma y ha señalado que, en su opinión,
se debería de establecer también un control interno
a través de la Oficina de Control de la Magistratura "para
sancionar rápidamente cientos de casos de denuncia de jueces".
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