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La reunión de los países
del G-20, un bloque de 23 países en desarrollo y grandes
exportadores de productos agrícolas que aboga por el fin
de los subsidios en los países ricos, ha conluido ayer
con la mirada puesta en EEUU, ya que, según los países
participantes, Washington tiene en sus manos destrabar las negociaciones
de la Organización Mundial de Comercio (OMC) si mejora
su oferta de reducción de subsidios agrícolas.
Ayer terminó en Río
de Janeiro (Brasil) un encuentro de los países miembros
del G-20 entre los que destacan Brasil, México, China,
India y Rusia, en el que se hizo hincapié en que EEUU tiene
la llave en las negociaciones de la OMC si reduce las subvenciones
que disfrutan sus productos agrícolas. Tradicionalmente,
EEUU y la Unión Europea (UE) se han mostrado reacios a
retirar las ayudas económicas que otorgan a sus agricultores.
"Déjenme ser claro,
no espero que EEUU sea el único que se mueva en el tema
de los subsidios agrícolas, pero un gesto de ellos es la
condición para destrabar lo que los otros países
necesitan hacer para llegar a un acuerdo", dijo ayer el Comisario
de Comercio de la UE, Peter Mandelson.
Mandelson ratificó que los
25 países de la UE podrían aproximar su oferta de
reducir los aranceles agrícolas del bloque a los porcentajes
pedidos por el G-20, que demanda una reducción hasta el
60% de los subsidios, frente a la actual propuesta europea del
39%, pero ha dicho que todo ello dependerá de la flexibilidad
que muestre EEUU en las negociaciones.
Para el canciller de Brasil, Celso
Amorím, "la llave para avanzar está en las
manos de los americanos" si flexibilizan su postura sobre
subsidios domésticos, dijo. "Ya la posición
europea tiene que ser mejorada en el tema del acceso a los mercados",
agregó el ministro en una entrevista publicada el domingo
en el diario O Globo.
Las conversaciones de la llamada
Ronda de Doha en la OMC se colapsaron en julio en Ginebra (Suiza)
precisamente por el tema agrícola y una ausencia de ofertas
de los países industrializados para efectuar reducciones
de las ayudas que entregan a sus productores.
Fue precisamente para discutir
cómo reactivar esos diálogos que Brasil organizó
en Río de Janeiro este fin de semana pasado una ronda de
conversaciones entre los 23 países miembros del G-20.
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