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El Gobierno
argentino quiere reforzar su política de acuerdos sobre
los aumentos de precios con los vendedores minoristas, en un intento
de reducir la inflación. Ahora está en proceso de
revisión un acuerdo con los supermercados para que los
pactos actuales se extiendan hasta finales del año que
viene, para ser revisados otra vez tras las elecciones presidenciales
del mes de octubre de 2007.
Por ahora, el Gobierno argentino
no parece tener éxito. La semana pasada los datos mensuales
de la inflación reflejaban un aumento del 0,9% en los precios
de consumo durante el mes de septiembre, el mayor ascenso de la
inflación desde abril.
Actualmente la inflación
interanual se encuentra en un 10,4%, la segunda mayor de toda
Latinoamérica, sólo superada por la venezolana,
que se sitúa en un 15,3%.
El presidente Néstor Kirchner
comenzó a desarrollar su política anti-inflacionista
intentando congelar los precios al comienzo del año después
de hacerse públicos los datos que marcaban un 12,3% de
inflación en 2005. La situación es difícil,
pues sólo queda un trimestre para que finalice el año,
y los datos se acercan peligrosamente a los del año pasado.
Kirchner se había comprometido
con sus electores a rebajar la inflación tres puntos porcentuales
este año. Ese objetivo tampoco parece fácil de conseguir,
sin embargo la posibilidad de extender el acuerdo con los supermercados
(rebajas de un 15% en 228 productos de primera necesidad), es
ahora más vital que nunca.
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