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La fiesta de los grupos privados
de inversión puede concluir. El Departamento de Justicia
ha enviado diversas notificaciones a estas compañías
en las que se les exige información sobre su participación
en algunas operaciones de compra. El Gobierno está investigando
a estos grupos por presuntas prácticas anticompetitivas.
El análisis se estaría
dirigiendo hacia los consorcios que estas firmas han creado en
los últimos meses para participar en las operaciones de
compra. Según el newsletter especializado Dealbook, con
la formación de los consorcios, que en ocasiones llegaba
a incluir hasta siete socios, los grupos reducían artificialmente
el número de posibles participantes y forzaban una bajada
del precio final de la compra.
Con esta política, los
principales perjudicados eran los accionistas minoritarios de
las empresas que compraban. Además, los grupos de inversión
habrían acaparado a los bancos de inversión
para obtener financiación y dejar sin ese necesario apoyo
a otras firmas que aspirasen a la compra de las empresas en cuestión.
Entre otras operaciones, el Departamento
de Justicia estaría investigando la compra de Hertz por
Carlyle, Merrill Lynch Global Private Equity y Clayton, Dubilier
& Rice, o la de la cadena de supermercados Albertson por un
consorcio encabezado por Kohlberg Kravis Roberts.
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