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Los países de la OPEP han dejado patente su preocupación
por las caídas del precio del crudo en los últimos
días. Una tendencia que, según muestran las últimas
cotizaciones del mercado de futuros, podría acentuarse
si nadie actúa para evitar que se consolide.
Según publica The Wall Street
Journal, las alarmas se encendieron hace una semana cuando el
coste del barril se situó en 56 dólares, por debajo
de los 60 que los miembros del cartel consideran adecuado. Pero
la preocupación ha devenido en un sentimiento más
cercano al pánico desde ayer, cuando el precio del crudo
para entrega en febrero descendió a 51,88 dólares.
Una cifra que contrasta con los 77,03 dólares que llegaron
a pagarse en julio.
En algunos blogs relacionados con
la industria petrolífera se asegura hoy que en la OPEP
nadie cree demasiado en la explicación "oficial"
que se extiende por los medios especializados en estos días
para justificar la evolución bajista de los precios de
esta materia prima, que estaría fundamentada en el caluroso
invierno estadounidense que ha actuado como reductor de la demanda
inicialmente prevista. Un argumento sólido que es también
el que han defendido algunos analistas de instancias más
oficiales como la OCDE o el FMI.
Disidencias. En
el cartel no creería en ella. Del mismo modo que tampoco
se da mucho crédito a otro argumento, de índole
más financiero, que sitúa a los hedge funds y su
necesidad de hacer frente a algunas reposiciones como una inesperada
fuente de oferta. Aunque, en este caso sí habría
algo válido. En la OPEP estarían convencidos de
que alguien ha aumentado la oferta de crudo disponible y convertido
en un gesto inoperante los últimos recortes de producción.
La disidencia podría estar
dentro de la propia organización, cuyos miembros suelen
vender más petróleo del que se han comprometido
a poner en el mercado. Y, entre ellos, destacaría Venezuela
que, pese al enfrentamiento político que habitualmente
mantienen Washington y Caracas nunca ha dejado de ser un suministrador
fiable de EEUU.
Otro caso crónico sería
Rusia, un país que no forma parte del cartel, y con el
que en la OPEP se reconoce que sería necesario negociar
por anticipado si se pretende que la posible aprobación
de un nuevo recorte de producción actúe sobre los
precios.
Lo que parece seguro es que el
cartel va a convocar una reunión de urgencia para recortar
la producción.
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