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La reunión mantenida este
fin de semana por los ministros de Finanzas del G-7 en Alemania,
no ha servido para que el yen haya reforzado su cotización,
y hoy de nuevo se sitúa en minímos históricos
frente al euro. Los representantes de los países más
ricos del mundo dejaron fuera a Japón de la declaración
de asuntos sobre divisas extranjeras.
El yen también fue defendido
por algunos políticos europeos, como el ministro alemán
de Hacienda, Peer Steinbrueck, que dejó claro que la
economía japonesa va rumbo de la recuperación y
las tasas cambiarias deberían reflejarlo. Del mismo
modo, el ministro del Tesoro de EEUU, Henry Paulson, ya había
rebajado el tono por las quejas sobre la moneda nipona antes de
la reunión, asegurando que el yen se negocia en mercados
competitivos. Los funcionarios han instado a China para
que el yuan tenga mayor flexibilidad al responder al movimiento
de mercado, demostrando los temores en Occidente por el extricto
control que el país tiene sobre la moneda.
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