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Lenta, pero inexorablemente, el
aparato del Partido Republicano suelta lastre y se deshace de
todos los símbolos que condicionan la percepción
que los votantes pudieran tener del oscuro periodo durante el
cuál George Bush ocupó la Casa Blanca.
Ahora es el turno de Halliburton,
petrolera ligada históricamente al vicepresidente Richard
Cheney, que se dispone a situar su domicilio y sus cuarteles generales
en Dubai. La resolución del juicio por el caso de Valerie
Plame, la ex agente de la CIA cuya identidad fue desvelada por
altos miembros del equipo presidencial, en la que un jurado ha
declarado culpable de obstrucción a la justicia y revelación
de secretos oficiales a Lewis Libby, quien fuera el jefe del Gabinete
del número dos de la Casa Blanca, ha sido el golpe definitivo.
Aunque, Cheney no será procesado en esta ocasión,
su ya escasa credibilidad se ha visto aún más reducida.
La estrategia política aconseja ahora, por lo tanto, que
desaparezca del panorama esta compañía texana, uno
de los símbolos más controvertidos de la alianza
entre la industria petrolera, Washington y la fallida ocupación
de Irak.
Lejos de Houston.
El anuncio fue realizado muy lejos de Houston, hogar histórico
de la empresa. En la Conferencia Energética de Bahrain.
Allí, Dave Lesar, actual consejero delegado de la firma
explicó que Halliburton se muda a Dubai para situarse cerca
del territorio en el que se van a producir las mayores oportunidades
de exploración y producción a medio plazo en el
negocio petrolero mundial. ¿Quizá también
para que Cheney tenga una excusa para abandonar el territorio
estadounidense ante una eventual victoria demócrata en
las presidenciales de noviembre de 2008.
Empeño.
Muchos columnistas recuerdan también el empeño que
puso hace un par de años EEUU para conseguir que la Autoridad
Portuaria de Dubai pudiera conseguir el control de algunos puertos
clave del país norteamericano a través de una operación
de compra. Un plan que fue abortado por las dos cámaras,
meses antes de que las legislativas parciales concedieran la mayoría
parlamentaria en ambas cámaras a la oposición demócrata.
Antes, la compañía adelgazará, segregando
a KBR, la controvertida filial que fue responsable de presuntos
fraudes cometidos en Irak por las empresas privadas que obtuvieron
el dinero del Pentágono para asegurar los suministros a
las tropas.
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