El
presidente de Brasil, Luis Inácio Da Silva, ha pedido a
la Unión Europea que deje a los países latinoamericanos
producir biocombustibles. El mandatario aseguró que la
región es mejor que los europeos para reordenar su agricultura
y producir este producto. También exhortó a Europa
a dejar de subvencionar su agricultura y cobrar altos aranceles
a las importaciones.
Lula aseguró, en una entrevista publicada en Alemania, que comprende los reparos de Europa de que la generación de biomasa pueda poner en peligro la producción de cereales para la alimentación, pero rechazó que ése sea el caso de Brasil que emplea caña de azúcar o el aceite de palma. Señaló que, al contrario de su país, Estados Unidos utiliza el maíz, que hace falta en el mundo, y Europa saca energía de la remolacha azucarera, la colza o el trigo.
Austria, por su parte, ha confirmado su respaldo a la política brasileña de fomento a los combustibles. El canciller del país europeo, Alfred Gusenbauer, aseguró ayer en su visita a Sao Paulo, acompañado de varios empresarios, que este sector busca invertir en negocios de etanol y diesel vegetal, en especial producir biodiesel con los residuos de frituras. El canciller se reunirá mañana con Lula para tratar temas como biocombustibles, la Ronda de Doha de liberación comercial, la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, cooperación en áreas sociales, turismo, comercio, inversiones, medio ambiente y mecanismos innovadores de financiación.
Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores de Brasil se reunirá esta semana en Rusia con sus homólogos de Rusia, India y China para hablar sobre energía, terrorismo y cambio climático.
Boris Malakhov, ministro de Rusia, aseguró que con sus colegas se han encontrado dos veces antes, cuando asistieron a sesiones de la Asamblea general de Naciones Unidas en 2006 y 2007. Los cuatros países con economías emergentes planean nuevas estrategias para crecer. |