El Instituto Federal Electoral (IFE) de México ha prohibido a los empresarios del país, a través de una carta abierta, presionar a sus empleados para orientar sus votos de cara a las elecciones presidenciales del próximo 2 de julio. Este comunicado se ha llevado a cabo después de que varios políticos denunciasen que una empresa podría haber enviado escritos a sus empleados con el fin de tratar de influir en su intención de voto.
Algunos partidos políticos manifestaron su preocupación al asegurar que durante el desarrollo de los comicios podría darse una situación de coacción contra la libertad del voto, por lo que piden al IFE que actúe para que no se incurra en actos de inducción, presión o coacción de las votaciones.
En el texto de esta entidad no se incluyen acusaciones directas, pero se dirigió expresamente a los empresarios como recordatorio de las reglas del sistema electoral mexicano. Aunque ninguna empresa ha sido acusada en firme del delito de presionar a sus empleados, algunas han propuesto recompensar o estimular a los trabajadores que voten, sin importar el candidato que elijan, como una manera cívica de reducir el abstencionismo.
Desde el IFE indican que el sufragio secreto exige que la decisión del ciudadano no sea conocida por nadie, incluso si esta decisión es la abstención.
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