|
Los miembros de la Comisión
de la Asamblea Constituyente boliviana coincidieron en que el
Congreso Nacional debe abandonar su facultad de elegir a las máximas
autoridades del Poder Judicial del país.
Los actuales órganos de justicia se mantendrán en
vigor aunque tendrán nuevas competencias, mientras que
no se excluye la posibilidad de que otras instituciones desaparezcan.
Los cambios más evidentes se realizarán en la Corte
Suprema, que cambiará su nombre y se llamará Tribunal
Supremo, cuyo número de miembros podría variar.
Todavía no hay acuerdo sobre los mecanismos de elección
de los magistrados, la composición del Tribunal Constitucional
(TC) ni del Consejo de la Judicatura.
Los oficialistas apuntan a que, antes de la elección de
los magistrados, debería realizarse una preselección,
hecha por el Control Social de Justicia Plurinacional, nuevo nombre
que quieren otorgar al Consejo de la Judicatura. La elección
final se realizaría mediante voto popular.
Por el contrario, según la oposición las autoridades
del Poder Judicial deberían elegirse mediante un sistema
mixto: el 50% teniendo en cuenta la carrera judicial y el restante
50% a través exámenes y concursos de mérito.
|