El Gobierno de Bolivia ratificó que se realizará el referéndum revocatorio el 10 de agosto como estaba establecido ante las especulaciones de que se podría suspender.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, enfatizó que el referéndum es una ley de la República que se debe acatar por todos los bolivianos. El funcionario arremetió contra los miembros de la oposición de ser los causantes de los rumores por temor a los resultados.
El referendo fue convocado en medio de una fuerte crisis que protagonizan el oficialismo, que apoya una nueva Constitución de corte indígena, y la oposición que avala las autonomías departamentales de tinte liberal.
Hasta ahora todos los intentos de la OEA y la Iglesia católica, entre otros, de conciliar estos dos enfoques han fracasado.
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