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Año VII - Madrid, miércoles 12 de julio de 2006
 

El PRD prepara una ofensiva que niega la victoria de Calderón en las presidenciales mexicanas

 

Ante la actitud de Felipe Calderón, que ya actúa como si fuera el presidente de México y presenta a su equipo para un Gobierno de transición, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha iniciado una ofensiva diplomática en la que pide que no se felicite a Calderón por una victoria que todavía ha de confirmar el Tribunal Electoral. Además, el PRD, prepara una marcha masiva que desembocará en Ciudad de México y ha presentado nuevas pruebas que podrían cuestionar no sólo el resultado, sino incluso la legalidad del proceso electoral.

El coordinador de campaña de López Obrador (candidato del PRD), Jesús Ortega, dijo que entre lunes y martes han enviado circulares a las embajadas, con el propósito de que no vuelvan a cometer "errores por falta de información" o "imprudencias" de felicitar al candidato conservador. En consecuencia, anunció que se estaban envianado comunicaciones a las embajadas acreditadas en México para aclarar a los gobiernos extranjeros que aún no hay un presidente electo y que se abstengan de felicitar a Calderón como han hecho los mandatarios de Estados Unidos, Canadá, España, la Unión Europea, Guatemala, Honduras y Gran Bretaña. También advirtió que podrían pedir la renuncia de algunos funcionarios, como el canciller Luis Ernesto Derbez, si es que encuentran evidencia de que han incitado a gobiernos extranjeros a enviar sus felicitaciones.

De hecho, el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, ya ha explicado en rueda de prensa que si se felicitó a Calderón fue porque "Teníamos la percepción de que había habido una determinación oficial (de que) el señor Calderón era el ganador". Por su parte, el Ejecutivo español también ha explicado que la llamada telefónica de Rodríguez Zapatero fue la que se efectúa normalmente a quien las instituciones electorales oficiales proclaman como candidato más votado, sin que ello suponga prejuzgar en un sentido o en otro el resultado de una posible impugnación del escrutinio ante la Justicia.

En otro orden de cosas, la izquierda mexicana se prepara para marchar a partir de mañana y hasta el domingo desde todos los puntos del país hacia la capital. Se espera que militantes partan en autobuses, e incluso a pie, desde los 300 distritos electorales hacia la ciudad de México. Una vez allí, esperan realizar una marcha que desembocará, como en el pasado sábado, en el zócalo de la capital.

Finalmente, la Coalición "Por el Bien de Todos" (en la que se incluye el PRD) ha completado su ofensiva con una serie de documentos que podrían obligar incluso a anular el proceso electoral. Así, en torno a los gastos de campaña, la coalición ha señalaso un supuesto rebase del tope de gastos previsto por el IFE, "al gastar 895 mil 462.891 pesos, más de 244 mil 34.450 pesos de lo previsto". Además, esta circunstancia se ve agravada porque en esta suma se han incluido gastos de empresas como Sabritas y Júmex, además del CCE y de propaganda del candidato panista a la jefatura de Gobierno del DF, Demetrio Sodi. También han presentado un documento de la diócesis de Ciudad Lázaro Cárdenas, Michoacán, que dirigido a sus feligreses los animaba a votar por un candidato al que "no se le ha vinculado con robos, extorsiones, y otros delitos del fuero común".

 
 

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