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Ante la actitud de Felipe Calderón,
que ya actúa como si fuera el presidente de México
y presenta a su equipo para un Gobierno de transición, el
Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha iniciado
una ofensiva diplomática en la que pide que no se felicite
a Calderón por una victoria que todavía ha de confirmar
el Tribunal Electoral. Además, el PRD, prepara una marcha masiva
que desembocará en Ciudad de México y ha presentado
nuevas pruebas que podrían cuestionar no sólo el
resultado, sino incluso la legalidad del proceso electoral.
El coordinador de campaña
de López Obrador (candidato del PRD), Jesús Ortega,
dijo que entre lunes y martes han enviado circulares a las embajadas,
con el propósito de que no vuelvan a cometer "errores
por falta de información" o "imprudencias"
de felicitar al candidato conservador. En consecuencia, anunció
que se estaban envianado comunicaciones a las embajadas acreditadas
en México para aclarar a los gobiernos extranjeros que
aún no hay un presidente electo y que se abstengan de felicitar
a Calderón como han hecho los mandatarios de Estados Unidos,
Canadá, España, la Unión Europea, Guatemala,
Honduras y Gran Bretaña. También advirtió
que podrían pedir la renuncia de algunos funcionarios,
como el canciller Luis Ernesto Derbez, si es que encuentran evidencia
de que han incitado a gobiernos extranjeros a enviar sus felicitaciones.
De hecho, el portavoz de la Casa
Blanca, Tony Snow, ya ha explicado en rueda de prensa que si se
felicitó a Calderón fue porque "Teníamos
la percepción de que había habido una determinación
oficial (de que) el señor Calderón era el ganador".
Por su parte, el Ejecutivo español también ha explicado
que la llamada telefónica de Rodríguez Zapatero
fue la que se efectúa normalmente a quien las instituciones
electorales oficiales proclaman como candidato más votado,
sin que ello suponga prejuzgar en un sentido o en otro el resultado
de una posible impugnación del escrutinio ante la Justicia.
En otro orden de cosas, la izquierda
mexicana se prepara para marchar a partir de mañana y hasta
el domingo desde todos los puntos del país hacia la capital.
Se espera que militantes partan en autobuses, e incluso a pie,
desde los 300 distritos electorales hacia la ciudad de México.
Una vez allí, esperan realizar una marcha que desembocará,
como en el pasado sábado, en el zócalo de la capital. Finalmente, la Coalición
"Por el Bien de Todos" (en la que se incluye el PRD)
ha completado su ofensiva con una serie de documentos que podrían
obligar incluso a anular el proceso electoral. Así, en
torno a los gastos de campaña, la coalición ha señalaso
un supuesto rebase del tope de gastos previsto por el IFE, "al
gastar 895 mil 462.891 pesos, más de 244 mil 34.450 pesos
de lo previsto". Además, esta circunstancia se ve
agravada porque en esta suma se han incluido gastos de empresas
como Sabritas y Júmex, además del CCE y de propaganda
del candidato panista a la jefatura de Gobierno del DF, Demetrio
Sodi. También han presentado un documento de la diócesis
de Ciudad Lázaro Cárdenas, Michoacán, que
dirigido a sus feligreses los animaba a votar por un candidato
al que "no se le ha vinculado con robos, extorsiones, y otros
delitos del fuero común".
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