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El aún presidente peruano,
Alejandro Toledo, ha concluido su visita a EEUU satisfecho del
apoyo conseguido y de haber solucionado los litigios que su país
mantenía con tres empresas estadounidenses. Estos casos
eran el principal obstáculo al que se enfrentaba la ratificación
del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Perú y EEUU,
por lo que se clarifica el camino hacia la entrada en vigor del
acuerdo. Sin embargo, no existe aún una fecha para su entrada
en el Congreso estadounidense, donde se produciría la posterior
ratificación.
Los contenciosos afectaban a las
empresas General Electric, Le Tourneau y Doe Run. En el primer
caso, el Tribunal Constitucional de EEUU acaba de emitir tres
sentencias que lo dan por finiquitado. En el segundo, el mandatario
peruano se ha comprometido a liquidar la deuda que, por la construcción
de una carretera en la selva, su Estado mantiene con la empresa
desde hace 35 años. Finalmente, en el caso de la empresa
minera Doe Run, su presidente ejecutivo acaba de enviar una carta
donde dice que ellos apoyan fuertemente el TLC.
Toledo también ha conseguido
superar las reticencias de los demócratas cuya principal
objeción se refería a que, en su opinión,
no protegía suficientemente los derechos de los trabajadores.
Toledo dijo que los temas laborales "ya están resueltos",
aunque no dio más detalles.
Respecto a la fecha en que el TLC
podría entrar en vigor, Toledo señaló que
el principal problema es el riguroso calendario que rige las sesiones
del Parlamento estadounidense, pero que se intentará hacer
todo lo posible para que el tema sea incluido en la agenda, antes
del receso legislativo de agosto e incluso antes del traspaso
de poderes al presidente electo de Perú, Alan García.
Un eufórico Toledo declaró:
"Sé que estamos jugando contra el reloj, en términos
de contenido del TLC no hay ningún problema, la mesa está
limpia y tenemos intereses comunes que son complementarios en
el contenido, pero el reloj puede ser nuestro adversario porque
hay reglas legislativas, fechas que cumplir".
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