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Las protestas por la construcción
de dos fábricas papeleras en la localidad uruguaya de Fray
Bentós, situada en la frontera con Argentina, han trascendido el ámbito
argentino y se han hecho extensibles también a Uruguay
después de que la empresa finlandesa Botnia (a cargo de
una de las fábricas) haya contratado a 1.000 obreros europeos
y a 150 brasileños para la construcción de este
proyecto.
Diversas voces consideran
ahora en Uruguay que Botnia les ha engañado con la promesa
de creación de fuentes de trabajo para Uruguay, lo que
además se ve agravado porque según la dirigente
ambientalista de Fray Bentos, Julia Cóccaro, también
se ha mentido en los estudios de impacto ambiental.
Por su parte, el secretario
de organización de la Unión Nacional de Trabajadores
Metalúrgicos Ramas y Afines, Luis Vega, también
ha criticado esta medida ya que, según él, la empresa
finlandesa podría traer perfectamente técnicos en
la materia, ya que nadie en Uruguay ha trabajado en fábricas
de este tipo, pero no mano de obra que compita con la uruguaya.
En idéntico sentido
se pronunció el secretario de organización de la
central sindical PIT-CNT, Juan Castillo, que se mostró
sorprendido tanto por la posible llegada de trabajadores del exterior,
como por la cantidad que se maneja, por entender que es excesiva.
En nuestro país
lo que más hace falta es empleo y esto no es parte de un
discurso, sino que es una situación real. Entonces si se
confirma la llegada de estos trabajadores, y no estuvo acordada
o negociada previamente, es un lío en puerta, declaró
Castillo.
Desde la empresa Botnia,
sin embargo, se argumenta que esta medida se justifica por la
falta de personal cualificado en Uruguay y se recuerda que la
empresa ha invertido 1.000 millones de euros en este proyecto.
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