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Las agencias de rating podrían
revisar los tramos triple A en una operación
de lavado de imágen tras las turbulencias financieras que
podría afectar a los fondos de pensiones, obligados por
ley a abandonar sus inversiones en activos que bajen de esa calificación
crediticia.
Cuando estalló la crisis de las hipotecas subprime, causa
de las turbulencias financieras que se viven en los mercados,
numerosos organismos señalaron la responsabilidad de las
agencias de rating, que vieron cómo se tambaleaba su principal
activo: la credibilidad.
El jugoso negocio de calificar cada emisión de bonos, y
cada nuevo producto financiero que sale al mercado podría
estar viéndose resentido por los rigores de los últimos
meses en los mercados financieros. De las tres grandes agencias
de calificación crediticia, Moodys, Standard &
Poors y Fitchratings, los resultados de la primera han puesto
de manifiesto el impacto de las turbulencias financieras. Moodys
ganó un 7% menos en el tercer trimestre. También
vio cómo su valor bursátil se resentía a
causa de la pérdida de la confianza por parte de los inversores,
que consideraban que la crisis les perjudicaba.
La Securities Exchange Comision (SEC) investigará a las
agencias de rating, que califican entre otros riesgos los de la
gestión de los bancos. Así lo manifestó el
presidente de la SEC, Christopher Cox, sin especificar demasiados
detalles ante los periodistas durante una rueda de prensa celebrada
en Tokio la pasada semana.
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