Los
dirigentes de los países de Centroamérica se encuentran
reunidos en la cumbre regional que tiene lugar estos días
en Guatemala para firmar el acuerdo de una unión aduanera
entre los países de la región. Las mayores discrepancias
se están dando en el tema de la distribución de los
impuestos de las importaciones entre los países centroamericanos.
Las posiciones son dispares. Costa Rica ha mantenido
su postura de que el impuesto de importación lo debe pagar
el país por donde entra la mercancía. Por su parte,
Nicaragua, El Salvador y Honduras han pedido que el impuesto lo
pague el país destino de la mercancía, sin importar
el puerto de entrada a la región.
Haroldo Rodas, titular de la Secretaría
de Integración Económica Centroamericana (Sieca),
ha declarado que los países están claramente divididos
en el tema de la repartición de este impuesto. Las importaciones
que recibe Centroamérica superan anualmente los 73.900 millones de
dólares (50.247 millones de euros) y dejan en los países
fuertes sumas de dinero en concepto de impuestos.
La firma de este acuerdo es fundamental para las
negociaciones de Centroamérica con la Unión Europea (UE). La unión
aduanera es uno de los requisitos indispensables que la UE exige a la región para la tramitación del
Acuerdo de Asociación, que incluye aspectos políticos,
económicos y de cooperación, así como un
Tratado de Libre Comercio (TLC).
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