El
Gobierno peruano podría rescindir el contrato que tiene
con la empresa Transportadora de Gas de Perú (TgP), encargada
de gestionar el proyecto gasífero de Camisea, tras haberse
registrado cinco roturas en menos de un año, en uno de
los principales conductos de la infraestructura.
Aunque el primer ministro,
Pedro Pablo Kuczynski, ha asegurado que en términos de
inspección y seguridad no hay necesidad de renegociar el
contrato, un informe del Organismo Supervisor de la Inversión
en Energia (Osinerg), indica que TgP, debido a las deficiencias
del conducto, ha incumplido la cláusula en la que se estipula
el compromiso de la empresa a no interrumpir el abastecimiento
por un periodo de tiempo mayor a 36 días anuales.
Según el viceministro
de Energía, Juan Miguel Cayo, este punto podría
ser el motivo de una rescisión del contrato, aunque primero
tendría que demostrarse que los parones no tuvieron una
causa justificada. De momento, un estudio de la consultora estadounidense
E-Tech, detalló que se habían utilizado materiales
inadecuados en la construcción de la obra, pero los ejecutivos
de TgP han asegurado que el informe carecía de credibilidad
y aseguran que los incidentes ocurridos hasta la fecha son previsibles.
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