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Rodrigo Rato rentabiliza su trayectoria
profesional. El ex director gerente del Fondo Monetario Internacional
(FMI) se ha convertido en uno de los speakers más
solicitados para ofrecer conferencias en los eventos de las grandes
empresas españolas.
Conferencias para Telefónica
en Colombia, para Unión Fenosa en Londres, para Repsol
YPF en Madrid... En las últimas semanas, la agenda del
que fuera número dos de los gobiernos de José María
Aznar está repleta de conferencias y quien se encarga de
organizar estos bolos es la agencia Speakers Associated, en cuya
nómina también figuran Joseph Stiglitz, premio Nobel
de Economía; el responsable de la diplomacia de la UE,
Javier Solana; así como otras personalidades progresistas.
Un manager muy alejado ideológicamente del que representa
a Aznar: la poderosísima agencia de oradores Washington
Speaker, centrada en ultraconservadores. En la lista de esta agencia
figuran ex primeros ministros como el británico John Major
o el mexicano Ernesto Zedillo, ex alcaldes como Rudolf Giuliani,
millonarios como Donald Trump, senadores como George Mitchell
o ex secretarios de Estado de EEUU como Madeleine Albright.
Cotización. A pesar del trajín geográfico,
la profesión de conferenciante tiene algunas ventajas indudables
como la económica. Las tarifas que cobran Rato y Aznar
no están estipuladas, varían según el evento,
aunque en cualquier caso su caché no baja de los 40.000
dólares, el rango de cotización más alto
de estas agencias. En España está surgiendo un mercado
de conferenciantes que empiezan a estar cotizados, aunque todavía
muy lejos de los 250.000 dólares que cobra Bill Clinton.
Empresa privada. Para redondear su salario, desde que
Rato abandonó su condición de director gerente del
FMI, ha ido acaparando una fructífera cartera de consejos
(Lazard, La Caixa y Santander), con los que ha retomado el contacto
con la empresa privada. Mientras, Aznar también compagina
su faceta de conferenciante con su puesto de consejero en News
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