El
vicepresidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Pablo
Orsolini, ha asegurado a este diario que los empresarios agrícolas
del país podrían establecer una tregua de 24 horas
en las medidas de presión, siempre y cuando hubiera una
intención firme por parte del Ejecutivo de Cristina Fernández
de “sentarse a negociar seriamente”.
Orsolini ha asegurado que el titular
de FAA, Eduardo Buci, fue el impulsor de esta iniciativa, que
si se llevara a cabo, podría terminar con la crisis que
se desencadenó hace más de dos meses entre el Gobierno
argentino y los empresarios agrícolas.
Sin embargo, el vicepresidente
agrícola ha puntualizado en conversación telefónica
con este diario que durante esa tregua, nunca mayor a 24 horas,
los piquetes que tienen instalados en las carreteras para prohibir
la exportación de granos, continuarían en sus puestos
hasta nueva orden. “Esta sería la forma de
que nosotros viéramos que el Ejecutivo tiene realmente
la intención de solucionar el conflicto”, ha asegurado
el vicepresidente de FAA.
Además, los empresarios
agrícolas han logrado el respaldo del gobernador de Córdoba,
el peronista Juan Schiaretti, que ha insistido en la necesidad
de modificar la política de impuestos sobre los granos,
y, de paso, pone en un serio apuro al matrimonio Kirchner.
Los dirigentes rurales también
recibieron apoyo de los gobernadores de Santa Fe, el socialista
Hermes Binner, y Corrientes, Eduardo Colombi, uno de los aliados
del Gobierno de Fernández. Mientras, el gobernador bonaerense,
Daniel Scioli, no quiere involucrarse en el tema y ha dejado el
encuentro que tiene hoy con los titulares de las entidades agrarias
en manos de tres de sus funcionarios.
De momento, y hasta que comiencen
a acercar posturas, el sector agropecuario del país ya
ha conseguido dividir a los propios seguidores y afines del matrimonio
Kirchner, una situación que hace pensar a muchos expertos
que la dureza de la presidenta responde al mandato de su esposo,
Néstor Kirchner.
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