El
Gobierno de Daniel Ortega ha fracasado en su intento de terminar
con la huelga de los transportistas en Nicaragua, que no han aceptado
la propuesta del Ejecutivo de rebajar el precio del combustible
en 0,50 dólares (0,33 euros). El sector, que ya lleva en
paro una semana, demanda que el precio del galón (3,8 litros)
quede congelado en 1,5 euros.
Andrés Lara, el dirigente
más visible de la Coordinadora Nacional de Transporte (CNT),
aseguró que la huelga continuará, ya que los transportistas
buscan que el Gobierno congele el precio del galón en 2,33
dólares (1,5 euros), cuando el precio de éste en
el mercado internacional es de 4,67 dólares (3,1 euros).
Además, los cooperativistas
insistieron durante la negociación en que el Gobierno debería
disponer de los fondos del acuerdo petrolero con Venezuela, mediante
su inclusión en el Presupuesto General de la República,
para subsidiar el transporte como lo ha hecho Honduras, que goza
del mismo convenio venezolano.
El conflicto podría agravar
seriamente la situación económica del país,
ya que los alimentos empiezan a escasear en los mercados de Managua.
Y es que los productos del norte, básicos para la alimentación
diaria, como los tomates y las patatas, no entran en la región
y, lo que hay, sobrepasa en precio las posibilidades de los ciudadanos.
El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) calculó
en dos millones de dólares las pérdidas acumuladas
a causa del paro de transporte.
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