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El Gobierno
de Bolivia y el principal partido de la oposición han acusado
mutuamente de promover un clima de violencia de cara a las elecciones
de los representantes a la Asamblea Constituyente el próximo
2 de julio. Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia,
ha culpado al partido Poder Democrático y Social (Podemos),
liderado por el ex presidente conservador Jorge Quiroga, de aliarse
con la izquierda radical para restarle votos al Movimiento al
Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales.
Quintana sospecha que Podemos tuviera
algo que ver en la provocación de los disturbios del pasado
viernes en Bolivia, cuando un desalojo de terrenos provocó
una muerte y doce heridos en la periferia de la ciudad de Oruro,
a unos 200 kilómetros al sur de La Paz.
A su vez, Podemos acusa al Gobierno
de alentar una campaña electoral basada en la violencia
y en la confrontación al estilo de Hugo Chávez,
presidente de Venezuela. Asimismo, el grupo ha atribuido al Gobierno
la culpa de las consecuencias de la operación policial
y militar que generó heridos y una muerte en Oruro. Podemos
ha convertido en el tema central de su campaña contra el
Gobierno la supuesta injerencia en asuntos bolivianos del mandatario
venezolano, aliado político de Morales.
El próximo 2 de julio, 3,5
millones de bolivianos están llamados a las urnas para
elegir a los 255 representantes a la Asamblea Constituyente, que
reformará la Constitución. Morales se ha declarado
en campaña electoral y ha señalado que busca obtener
dos tercios de los escaños para orientar las reformas constitucionales
en la línea de su estrategia de cambio social.
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