No debe ser por caprichosa coincidencia que, justo al cumplirse hoy el 81 aniversario del líder cubano Fidel Castro, desde Miami -siempre desde Miami- haya llegado el rumor de su muerte.
Consultado un alto cargo militar vecino de nuestras oficinas en Cuba, la respuesta no pudo ser más concreta: “De ser así, no estaría yo ahora mismo, de vacaciones y fregando el carro (coche)”.
Así que los militares no han sido convocados a sus cuarteles y en la isla los altos jefes militares friegan sus coches como parte de la distracción veraniega.
La ciudad permaneció la víspera en extremo tranquila y con la cantidad habitual de policías en las calles. El diario de las juventudes comunistas, Juventud Rebelde, publicó ayer un extenso artículo en el se encomia la labor periodística del presidente, básicamente en sus autodenominadas “reflexiones”, pequeños y también muy extensos artículos de opinión (más de 30) que el comandante ha escrito a partir de su larga convalecencia médica desde hace un año y 13 días, después de esa arriesgada intervención quirúrgica abdominal casi letal.
Desde entonces no ha aparecido públicamente y la última vez que lo hizo fue por televisión, en una entrevista filmada en el sitio donde guarda reposo, hará unos dos meses aproximadamente.
Por ley de vida, la muerte de Castro llegará algún día. Para entonces, y según las pocas personalidades que desde dentro han abordado el tema, el curso del socialismo cubano se mantendrá. Un socialismo, eso sí, con un mayor grado de participación y que a gritos está reclamando cambios y modificaciones en unos obsoletos criterios que, de no ser sustituidos, no será necesaria la 82 división gringa para intentar “democratizar” la isla.
Los primeros pasos ya están en marcha. Con sabiduría y sin tutelaje exterior alguno.
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