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La salud de los inmigrantes en EEUU se ve perjudicada
por jornadas laborales de hasta 11 horas y por una mala alimentación
que puede desembocar en desnutrición. Esto es lo que han
observado varias organizaciones humanitarias que dan atención
sanitaria a trabajadores agrícolas en Carolina del Norte,
según ha recogido la agencia de noticias mexicana Notimex.
A las duras condiciones laborales hay que añadir que muchos
de los que son contratados, bajo el programa de visados temporales,
llegan a EEUU con padecimientos crónicos, como hipertensión
arterial, diabetes o enfermedades venéreas, que no están
cubiertas por los seguros médicos con los que viajan y
que requieren tratamientos que los patrones se niegan a proporcionar.
Los problemas de salud no se limitan sólo a las malas condiciones
en las que llegan los inmigrantes ya que, en los campos agrícolas,
los riesgos para la salud son lo más altos después
de los del sector minero.
Patricia Morales, miembro del Centro Comunitario de Salud, ha
señalado que entre los principales riesgos se encuentra
el envenenamiento de la piel por el permanente contacto con las
hojas de tabaco que causan la acumulación de nicotina en
el cuerpo de la persona. Igualmente, Morales destaca la contaminación
por el contacto directo con pesticidas y sustancias químicas
que se aplican a las plantas.
El débil estado físico en el que llegan muchos inmigrantes,
a quienes no se les hace una revisión médica previa,
hace que puedan poner en fuerte riesgo su vida cuando lo acompañan
de un trabajo duro y pesado como el agrícola. Pero, incluso
cuando los trabajadores están sanos y fuertes, al cabo
de las semanas su salud se ve deteriorada. Jay Hill, un supervisor
de los trabajadores del campo, ha observado que al cabo de varios
días de trabajo “la sonrisa (de los inmigrantes)
desaparece de sus labios, empiezan a perder peso y acaban por
separarse del trabajo”.
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