|
El presidente de Bolivia Evo Morales finalmente
ha decidido visitar a su homólogo brasileño Inazio
Lula Da Silva y ha llegado hoy a Brasilia en un avión militar
acompañado por su canciller, David Choquehuanca, y su ministro
de Hidrocarburos, Carlos Villegas. Hasta altas horas de la tarde
de ayer, la cita entre ambos mandatarios no estaba confirmada
ya que Morales estaba considerando no ir ante la negativa de Brasil
de pagar más por el gas que importa de su vecino.
El tema del gas ha sido complejo. A pesar de que Brasil aseguró
que el precio del producto energético no condicionaba la
visita de Morales, lo cierto es que el mandatario boliviano se
pensó hasta el último momento acudir a la cita si
el Ejecutivo brasileño no se comprometía a asumir
la subida del precio solicitada. Finalmente, Evo Morales ha decidido
realizar la visita oficial a pesar de que Petrobras ha ratificado
que no hay posibilidad de ceder ante la propuesta boliviana.
Queda, eso sí, abierta la negociación para mejorar
un pequeño contrato, que comprende la exportación
de gas a Cuiabá, y la construcción en territorio
boliviano de una represa hidroeléctrica.
Mañana debe acercarse el resto de la comitiva que acompaña
al presidente de Bolivia, entre ellos los ministros de Defensa,
Obras Públicas y Desarrollo Agrario además del presidente
de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB),
Manuel Morales.
Se espera que Morales y Lula firmen una quincena de acuerdos que
incluirán proyectos de infraestructura vial y gasífera
aunque la solución que darán al gran tema en disputa
(el precio del gas) aún es una incógnita.
La petrolera estatal Petrobras importa de Bolivia 26 millones
de metros cúbicos diarios de gas a 4,30 dólares
(3,3 euros) el millón de Unidades Térmicas Británicas
(1.055 millones de julios). Lo que pretende Bolivia es que el
precio llegue a cinco dólares (3,8 euros), que es lo que
paga Brasil por el gas que importa de Argentina.
Bolivia no entiende que Brasil se empeñe en mantener un
precio subvencionado en el gas que se exporta desde un país
en desarrollo a otro que goza de mejores condiciones económicas.
Por su parte, las autoridades brasileñas se justifican
diciendo que el precio que pagan es muy similar al que marcan
los mercados internacionales.
|