El Congreso ecuatoriano finamente ha aprobado la consulta popular, demandada por el presidente Rafael Correa, para decidir la instauración de una Asamblea Constituyente con plenos poderes para redactar una nueva Constitución, pero que no podrá disolver las instituciones, ya que tanto los congresistas de derechas como los de izquierdas han defendido que se respeten los resultados de las elecciones del 15 de octubre, cuando se eligió a los 100 representantes en el Congreso.
Con los votos a favor de Izquierda Democrática, Movimiento Popular Democrático, Red Ética y Democrática, Pachakutik y Partido Roldosista Ecuatoriano, sumados a los de Sociedad Patriótica, el Congreso aprobó la convocatoria de referéndum, que ha sido remitida al Tribunal Electoral para que organice y convoque el plebiscito.
Las formaciones de derechas, el partido Renovador Institucional, el Partido Social Cristiano (PSC) y la Unión Demócrata Cristiana abandonaron la sesión como muestra de rechazo a la iniciativa, y sólo el representante de Pichincha, Federico Pérez, permaneció en la sala, emitiendo el único voto en contra.
El presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador, Luis Macas, declaró que "la Constituyente será realidad y va porque va, así se oponga el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral. Nosotros vamos a ir hacia la transformación del país, porque eso es lo que el pueblo quiere".
Por su parte, el diputado de Izquierda Democrática Jonh Argudo aseguró que la Asamblea respetará a los cargos elegidos el pasado 15 de octubre, pese a lo que advirtió que "una vez instalada la Asamblea, ésta puede declarar sus plenos poderes absolutos y enviar al Congreso Nacional o al presidente de la República a sus casas".
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