| Las compañías de telecomunicaciones que operan en Ecuador preparan una larga negociación con el Gobierno de Rafael Correa para fijar el precio final de la renovación de las licencias de telefonía.
El país suramericano anunció ayer
que las filiales de telefonía móvil de Telefónica
(Movistar) y de la mexicana América Móvil (Porta),
que controla Carlos Slim, deberán pagar en conjunto 700
millones de dólares (unos 480 millones de euros) para obtener
una concesión de 15 años si quieren seguir operando
en el país.
Sin embargo, fuentes financieras aseguran que este precio no será
la ‘foto finish’ y que la solución que alcancen
ambas partes será razonable porque al Gobierno de Correa
también le interesa que estas compañías contribuyan
al desarrollo de las redes del país por medio de inversiones,
si bien Ecuador tiene muy claro que azuzar a las multinacionales
e imponerles condiciones más duras es una medida popular.
Correa ha insistido en que, si no aceptan las condiciones que
pide, pueden abandonar el país andino.
Esta no es la primera vez que el Gobierno de Rafael
Correa pide a las empresas extranjeras dinero para quedarse en
el país, puesto que en octubre de 2007, la empresa estatal
ecuatoriana Petroecuador exigió que las petroleras extranjeras
presentes en el país, entre ellas la española Repsol,
se pusieran al día con sus obligaciones económicas
con el Estado, una cantidad que superaba los 300 millones de dólares
(unos 208 millones de euros).
Esta exigencia se amparaba en la ley que promulgó
el Ejecutivo de Ecuador de reparto de los excedentes petroleros
a las petroleras privadas que operan bajo participación,
y que se aplica desde el pasado 25 de abril de 2006.
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