Según
los datos preliminares del Instituto Electoral del Estado de México
(IEE), el Partido de la Revolución Institucional (PRI),
en alianza con el Partido Verde (PVEM), ha obtenido el 42% de
las alcaldías, 14 puntos porcentuales menos que en los
comicios de 2003, y el Partido de la Revolución Democrática
(PRD), junto al Partido de los Trabajadores (PT), el 28%. Por
último, el gubernamental Partido de Accion Nacional (PAN),
dirigirá el 20% de los ayuntamientos restantes.
En cuanto a la nueva configuración
del Congreso local, de los 45 escaños que componen el plenario,
el PRI seguirá en cabeza con 19 diputados, cinco menos
que en 2003, frente a los 17 conseguidos por el PRD, siete legisladores
más que en la última convocatoria. El PAN se queda
también en tercer lugar con nueve asientos.
Varios miembros del PRI, en
declaraciones a la prensa local, reconocieron que la pérdida
de terreno en el Estado de México se debe a las presuntas
acusaciones sobre lavado de dinero y enriquecimiento ilícito
en las que se ha visto involucrado el ex gobernador de esta región,
el priísta Arturo Montiel. El fiscal general,
Daniel Cabeza de Vaca, anunció que pronto habrá
resultados de esta investigación, después de haber
recibido informes de los gobiernos de Francia y España
sobre propiedades y cuentas bancarias de Montiel.
El modo en que se reparte el
sufragio en el Estado de México permitirá a los
candidatos a la Presidencia azteca (Andres Manuel López
Obrador, del PRD; Roberto Madrazo del PRI; y Felipe Calderon,
del PAN), evaluar sus posibilidades de vencer en las elecciones
legislativas y presidenciales que celebrará el país
el próximo 2 de julio. No obstante, el secretario general
del PAN, José Espino, ha rechazado que se puedan considerar
estos comicios como un presagio de la convocatoria general.
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