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El candidato presidencial mexicano
Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución
Democrática (PRD), ha amenazado con continuar las protestas
"por varios años", si las autoridades electorales
declaran a su rival, el conservador Felipe Calderón, del
Partido de Acción Nacional (PAN), ganador de las elecciones
del pasado 2 de julio.
Según el PRD, el recuento
parcial finalizado el pasado fin de semana habría arrojado
para el PAN un saldo negativo de 14.410 votos. De ser así,
la diferencia entre Calderón y Obrador pasaría de
en torno a los 244.000 sugragios contabilizados en el primer escrutinio
-revisión incluida-, a unos 230.000, lo que lleva de nuevo
a la coalición de izquierdas a pedir el recuento "voto
a voto".
Además, Horacio Duarte Olivares,
representante del PRD ante el Instituto Federal Electoral (IFE)
ha asegurado que en 3.074 mesas electorales hay 45.890 votos de
más, y en 4.368 hay 80.392 votos de menos, lo que, para
él, sería prueba de "un fraude escandaloso
y cínico". Por ello también apuntó la
posibilidad de que en el caso de no realizarse el recuento "voto
a voto", se deberían anular estas casillas. En este
caso, aseguró Duarte Olivares, la diferencia pasaría
a ser de 420.000 votos a favor del candidato de izquierdas.
Sin embargo, desde el PAN, su portavoz
César Nava ha negado estas cifras y, según su versión,
sólo el 2% de las mesas (lo que equivaldría a 1.500
votos) presenta "errores aritméticos". Respecto
a la posibilidad de anular los votos, -que algunos analistas interpretan
como una nueva estrategia del PRD ante la perspectiva de que el
recuento "voto a voto" no les diese resultado-, Nava
ha dicho que sólo hay tres motivos para anular una elección:
"por cambio indebido o injustificado de funcionarios, de
domicilio o por error determinante en el cálculo".
Según él, ninguno de esos argumentos entra en las
exigencias del PRD.
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