|
Mientras sus competidores americanos
cierran fábricas y recortan personal, las automovilísticas
alemanas han decidido aumentar la producción y la fuerza
laboral en la primera economía mundial ante la persistente
debilidad del dólar en su cruce con el euro, lo que ha
perjudicado a las exportaciones del sector en el Viejo Continente
en los últimos meses.
Un claro ejemplo de la nueva estrategia
es Volswagen, que después de 20 años sin fabricar
en Norteamérica, planea volver a hacerlo tras las pérdidas
de más de 3.400 millones de dólares en la región.
BMW ya ha anunciado sus planes de elevar su capacidad de producción
a más de 200.000 vehículos al año, frente
a los 104.000 que fabrica en la actualidad. El hecho de que los
costes y los ingresos sean en dólares, ayudará a
mermar las pérdidas por las poco favorables tasas de cambio
actuales. |