Después de la gira centroamericana realizada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, para promover el uso de biocombustibles en el continente, el Gobierno brasileño denuncia que las barreras comerciales que impondrá la UE en este campo crearán problemas ambientales y laborales en el país sudamericano.
El plan de la Unión Europea (UE) para biocombustibles "podría conducir a barreras comerciales contra el producto brasileño con base en preocupaciones ambientales y laborales", ha dicho
la ministra de la Casa Civil (Secretaría) de Brasil, Dilma Rousseff, en un seminario sobre biocombustibles en Río de Janeiro.
La ministra ha augurado problemas entre Brasil y la UE, cuyo programa de biocombustibles se basa en la importación de materias primas en lugar del producto terminado, y que a ello puede contribuir la falta de regulación en el mercado de etanol.
"Es importante que Brasil asuma el liderazgo en las reglas del comercio para evitar obstáculos que puedan crearse, barreras a la entrada (de biocombustibles)", añadió Rousseff.
Brasil es el principal productor y exportador mundial de etanol de caña, con cerca de 17.500 millones de litros por año. La mayor parte de este volumen es consumido internamente por su flota de vehículos diseñada para funcionar con un 25% de alcohol mezclado con gasolina, o con etanol puro.
El Gobierno brasileño prevé que las exportaciones de etanol podrían alcanzar a 8.000 millones de litros para 2010, desde los 3.400 millones de 2006.
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