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Continua sin conocerse el paradero
de los tres legisladores acusados la semana pasada de mantener
conexiones con grupos paramilitares, tras decretar las autoridades
judiciales su captura preventiva.
El senador Álvaro García
y Jairo Merlano, así como al representante a la Cámara
Erik Morris, fueron acusados de pertenecer a grupos paramilitares
y de participar en su creación. García, al que se
le acusa también de ser el autor de una masacre de campesinos
en el 2000, aseguró en una carta enviada a la Fiscalía
General que se entregaría el miércoles tras resolver
algunos asuntos personales.
“Estamos realizando operaciones
de búsqueda pero todavía no sabemos dónde
se encuentran”, afirmó Oscar Galvis, portavoz del
Departamento Administrativo de Seguridad, la policía secreta
colombiana.
Por su parte la Interpol emitió
el domingo una orden de detención, que fue enviada a 184
países.
Los tres legisladores fueron electos
en el departamento de Sucre, en la costa atlántica colombiana,
una región que muy castigada por la presencia de grupos
paramilitares de extrema derecha. Otras cinco personas relacionas
con los legisladores, incluyendo un ex-embajador de Colombia en
Chile, también están bajo investigación.
Esta orden de detención
preventiva por parte de la Corte Suprema de Justicia no ha hecho
más que confirmar las sospechas sobres los estrechos lazos
que unen a muchos de los congresistas del país con grupos
paramilitares.
Los grupos paramilitares se originaron
para proteger a los terratenientes de los grupos guerrilleros
de izquierda, pero en poco tiempo se convirtieron en grupos violentos
y con tácticas terroristas, y se han dedicado al narcotráfico.
El proceso de desmovilización
que lleva a cabo el presidente Álvaro Uribe supuso que
unos 31.000 paramilitares depusieran las armas, pero las críticas
sobre la efectividad de este proyecto siguen siendo numerosas.
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