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Los fuertes descuentos sobre el valor de los activos
que los inversores institucionales extranjeros exigen a las compañías
para acudir a sus OPV, ha obligado a muchas de éstas a
retrasar su debut en el mercado español, especialmente
a las del sector relacionado con el ladrillo.
Las compañías inmobiliarias han sido
las más afectadas por las exigencias de descuento, y las
que han conseguido sortear esta dificultad, se han visto obligadas
a debutar en la parte media baja de la banda indicativa. Un claro
ejemplo de ello fue Tremón, que vio cómo su esperada
salida antes del verano se ha ido retrasando, y parece que hasta
2008 sus directivos no se atreverán a dar el salto.
Los
expertos consultados por este diario aseguran que algunas de las
peticiones de estos inversores llegaban a cifras desorbitadas
como el 50% de descuento sobre algunas compañías
del sector, todo ello a pesar de que la habitual entidad colocadora
de las small caps españolas cuenta con gran prestigio en
los ámbitos internacionales.
Aisa. Aisa fue una de las últimas
en decidir pasar del mercado de corros al Continúo, y su
debut bursátil no estuvo exento de sorpresas relacionadas
con los descuentos, pero en otro tipo de operaciones. Su mayor
accionista operó fuera de mercado para vender el 2,4% del
capital a ocho euros, un 40% menos del precio de cotización
de sus acciones.
Realia. Realia utilizó un descuento
algo superior al 26% como estrategia para atraer a los institucionales.
Sin embargo, su cotización se mantiene plana respecto a
los 6,44 euros de salida.
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