La estrategia de EEUU en Irak podría incidir parcialmente
en los plazos de las esperadas bajadas de los tipos de interés
por parte de la Reserva Federal. El gasto de 479.000 millones
de dólares derivado de los planes en Irak ha supuesto hasta
medio punto porcentual al año de crecimiento económico
desde que se iniciaran los combates en el mes de marzo de 2003,
de acuerdo con los cálculos de los analistas.
Una retirada acelerada de Irak
podría debilitar la evolución de la primera economía
mundial, y por extensión, favorecer una política
menos restrictiva por parte de la Reserva Federal. La Fed, pese
a todo, nunca ha mencionado la guerra en los informes de perspectivas
económicas en los últimos años.
Sin embargo, la economista Ann
Owen, profesora del Hamilton College y antigua integrante de la
plantilla de la Reserva Federal, reconoce que sin los efectos
de las inversiones en Denfesa realizadas en Irak, "el PIB
podría ir a menos y la Fed podría probablemente
parar antes las subidas de los tipos". En sus últimas
intervenciones, desde la Reserva Federal han insistido, de momento,
en que las presiones inflacionistas permanecen vigentes, y descartan
dar por finalizado el ciclo alcista en los tipos de interés.
El mercado laboral sería
uno de los más afectados en el caso de la retirada de las
tropas en Irak.
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