Muy pocos minutos después de la hora programada, arribó ayer en la noche a La Habana el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, con lo que iniciaba una visita oficial de 24 horas y una amplia agenda económica de trabajo, ya algo avanzada gracias a parte de la comitiva que previamente ya se encontraba en la isla.
El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, fue quien le recibió en el aeropuerto internacional José Martí junto a otras autoridades del Gobierno. Esa noche, Lula tenía prevista una cena con el general Raúl Castro, presidente interino de Cuba, quien además le recibe hoy martes oficialmente en el Palacio de la Revolución.
Acompañan al presidente sudamericano los ministros Celso Amorim, de Relaciones Exteriores; Miguel Jorge, de Desarrollo, Comercio e Industrias; Fernando Haddad, de Educación; José Gomes Temporal, de Salud, y el presidente de la compañía estatal Petrobras, este último con posibilidades de sumarse a las más de cinco trasnacionales petroleras que operan en la zona exclusiva cubana del Golfo de México y analizar la construcción de una fábrica de lubricantes en Cuba.
Cuatro años después de la anterior y primera visita de Lula como presidente de Brasil, la deuda cubana con el país sudamericano oscila entre los 36 y 43 millones de dólares, según fuentes de esa nación.
El posible encuentro de Lula y Fidel Castro dependerá de lo que dictaminen los médicos que le atienden al presidente cubano, aunque una fuente de la delegación brasileña ha dicho en el aeropuerto que “hay una expectativa real de que se pueda producir el encuentro”.
La agenda de Lula es bastante extensa en La Habana y se prevé la firma de numerosos acuerdos o convenios, entre los que resaltan aquellos relacionados con el petróleo, la alimentación y el aumento de créditos a la isla. De igual modo, el presidente brasileño debe abordar temas relacionados con los sectores de la educación, la agricultura, la pesca, salud y hasta en el controvertido asunto de los biocombustibles, entre otros. |