A pesar de que parecía tenerlo difícil, el presidente
de Bolivia, Evo Morales, ha conseguido llegar a un acuerdo con
su homólogo brasileño, Inazio Lula Da Silva, por
el que Brasil acepta un incremento en el precio del gas que importa
de Bolivia. Ambos Gobiernos acordaron que, sin elevar el monto
nominal del combustible, Brasil pagará una cantidad adicional
a precio de mercado por los componentes que superen el poder calorífico
de 8.000 kilocalorías.
El ministro boliviano de Hidrocarburos, Carlos Villegas, ha explicado
que la fórmula acordada representará un ingreso
adicional de uno 100 millones de dólares (más de
76 millones de euros) anuales para su país. A esta cifra
hay que sumarle un reajuste en el precio del gas que Bolivia hace
llegar a la central termoeléctrica de Cuiabá (Brasil)
que le reportará 48 millones de dólares (casi 37
millones de euros) al año.
Evo Morales ha mostrado una gran satisfacción por el convenio
firmado con su vecino. “Me voy muy contento, muy feliz...que
haya un precio justo para el gas es importantísimo para
nuestros países. Nosotros cumpliremos con todos nuestros
contratos y con Petrobras y nunca faltará gas para Brasil”,
afirmó el mandatario boliviano después de la firma,
según declaraciones recogidas por la agencia EFE.
Por su parte, el ministro brasileño de Energías
y Minas, Silas Rondeau, ha asegurado que el aumento aceptado no
afectará en el precio que pagan los consumidores y tampoco
repercutirá sobre la empresa Petrobras, ya que la compañía
tratará de aprovechar los componentes más valiosos
del hidrocarburo boliviano.
Aparte del acuerdo del gas, se han firmado dos actas y seis convenios
más de cooperación entre los dos países en
campos como la agricultura, defensa y cooperación técnica.
Los acuerdos alcanzados revisten especial importancia ya que en
los últimos meses las relaciones entre ambos países
habían sido algo tensas. Hasta última hora del martes,
Evo Morales no confirmó su visita oficial a Brasil debido
a que su vecino se negaba a dar respuesta a la petición
boliviana de pagar más por el gas boliviano que le importa.
Esta situación causó bastante malestar entre las
autoridades brasileñas aunque parece que, al final, las
relaciones entre ambos países han llegado a buen puerto.
"Con paciencia y diálogo dimos un paso importante”,
señaló Lula da Silva.
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