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A menos de una semana de la próxima
reunión de la Reserva Federal, el dato del Índice de Precios de Consumo (IPC) de EEUU ha
suavizado las temidas presiones inflacionistas. Los precios de consumo se
incrementaron en agosto un 0,2%, justo la mitad que en el pasado
mes de julio. La inflación subyacente repuntó otro
0,2%, y también se ajustó a las previsiones barajadas
por los analistas.
La corrección de los precios
energéticos se han dejado notar en el dato de IPC. Pese
a todo, la inflación interanual se sitúa en el 3,8%,
y en el 2,8% en el caso de la subyacente.
La publicación de estas cifras tuvo una acogida inicial
alcista en Wall Street, y también en el precio de la deuda
estadounidense.
Con las previsiones de ralentización
económica de fondo en EEUU, los analistas descuentan que
la Reserva Federal, en su reunión del 20 de septiembre,
decidirá mantener los tipos de interés en el 5,25%.
Al 2,3% en la eurozona.
La tregua del petróleo también se notó en
el dato de IPC de la eurozona, que se ha frenado desde el 2,4%
previo hasta el 2,3%. El consejero del BCE José Manual
González Páramo afirmó hoy en Valencia (España) que
el organismo emisor se mantiene fuertemente vigilante
respecto a los riesgos inflacionistas.
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