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Año VII - Madrid, miércoles 15 de noviembre de 2006

Latinoamérica: Plataforma para una expansión mundial
Emilio Botín,
Presidente del Banco Santander

Buenos días.

Estoy encantado de asistir una vez más al acto inaugural del Foro Latibex. Muchas gracias y enhorabuena a los organizadores, Bolsa de Madrid y Grupo Bolsas y Mercados Españoles. El tema del encuentro este año es “Latinoamérica plataforma para una expansión mundial”. Sin duda refleja bien la experiencia internacional de muchas empresas españolas como el Banco Santander, con una clara “vocación latinoamericana”. Si no fuera por nuestra apuesta por Latinoamérica, el Santander no sería hoy el primer banco de la zona euro y el décimo del mundo por capitalización bursátil.

Hoy, el 35% del beneficio atribuido del Santander procede de la región, donde trabajan el 51 % de nuestros 127.000 empleados y donde tenemos 4.242 oficinas (un 40% del total a nivel mundial). Es un momento perfecto para hablar de Latinoamérica como plataforma de expansión para las empresas españolas. El año pasado en este mismo foro dije que Latinoamérica iba más que bien, y así se ha demostrado a lo largo del último año.

Hoy hablaré,
En primer lugar de nuestra visión macro y política de la
región
En segundo lugar del sector financiero
Finalmente, haré algunas reflexiones sobre el futuro.

(Latinoamérica consolida la expansión económica y la credibilidad de sus políticas) En 2006 las economías latinoamericanas crecerán por tercer año consecutivo por encima del 4,0%. Superarán por mucho el promedio del 2,5 % de la última década. A ello están contribuyendo tanto la demanda interna como las exportaciones. Pero lo más importante es que son crecimientos con bases sólidas. Mejoran los llamados “fundamentales”. Por una parte, los gobiernos continúan saneando las cuentas fiscales y aumentando la transparencia. Han invertido el 100% de la bonanza reciente de los mercados financieros internacionales
- en la reducción del peso de la deuda externa
- y en la acumulación de reservas.

Se han producido dos hitos importantes en el último año:
• Primero, un desarrollo sin precedentes del mercado de deuda doméstica.
• Segundo, emisiones en los mercados internacionales de bonos denominados en monedas latinoamericanas.
Estos avances mejoran la capacidad de financiación de las economías de la región, al tiempo que reducen su exposición al riesgo de cambio y por tanto su exposición a shocks externos. Pero, sobre todo, reflejan la confianza de los inversores en las monedas locales y la credibilidad de las políticas económicas de los principales países. Por otra parte, las tasas de inflación se sitúan en mínimos históricos (por debajo del 5%) y la mayoría de los bancos centrales lograrán en 2006 los objetivos de inflación. Esta mejora de los fundamentales ha permitido que, por primera vez en la historia, el ciclo económico se haya desvinculado por completo del ciclo político.

En los últimos 18 meses, el 83% de la población latinoamericana ha sido convocada a las urnas. Los procesos electorales han confirmado:
• que gran parte de la región tiene democracias asentadas,
• con alternancia política
• y elevada participación.
Pero la principal novedad es que una agenda política tan densa apenas ha tenido impacto en los mercados. Hemos pasado de la “tormenta perfecta” que se formó en Latinoamérica ante las elecciones brasileñas del 2002 a una situación de mar calma. Hoy tenemos las primas de riego en mínimos históricos, monedas estables y próximas a su nivel de equilibrio y fuertes entradas de capital a la región. Y es que la región ha pasado página desde elevados déficit públicos y externos y tasas de inflación de doble dígito, hasta un entorno económico propio de los países más avanzados.

Así, los principales países latinoamericanos han sabido ganarse la confianza de los mercados. No ha hecho falta ninguna fórmula mágica. Lo han conseguido con constancia y buena gestión.Y todo ello acompañado de unas políticas sociales que empiezan a dar sus resultados. Según nuestras estimaciones la población bajo el umbral de la pobreza y la indigencia se ha reducido en 10 puntos porcentuales en los últimos cuatro años. Con este punto de partida, Latinoamérica puede afrontar 2007 con optimismo.
El crecimiento del PIB en la región superará una vez más el 4,0%. Será un crecimiento más homogéneo entre países, y apoyado sobre todo en la demanda interna.
Brasil crecerá por encima del 3%, con inflación
controlada y nuevas bajadas de los tipos de interés. El
país está ante la oportunidad de situar sus tipos de
interés reales por debajo del 10%.
México crecerá en torno al 4,0%, a pesar de la desaceleración ya iniciada de la economía de Estados Unidos. Los tipos de interés podrían seguir bajando el próximo año gracias al control de la inflación.
Y Chile mantendrá su velocidad de crucero, con un crecimiento del PIB por encima del 5,0%. En definitiva, la región continuará dando buenas noticias el año que viene: más crecimiento y más empleo, y menos inflación y tipos de interés. (El sector financiero) Ahora me detendré brevemente a analizar lo que está sucediendo en el sector financiero, porque estoy convencido que está jugando un papel decisivo en la mejora del bienestar y del crecimiento económico en la región.

Es una realidad que las tasas de bancarización siguen siendo reducidas con respecto al nivel que le correspondería a Iberoamérica según su renta per capita y la fortaleza de su sector bancario. Pero también es muy evidente que en los últimos años se ha producido un importantísimo cambio de tendencia. El crecimiento de la economía ha creado riqueza, ahorro e inversión, lo que contribuye a elevar el crecimiento potencial de la región. La tasa de ahorro bancario crece a más del 20% y el ratio de ahorro sobre PIB aumenta en todas las economías. Esta es una condición fundamental para asegurar un crecimiento de la inversión sostenible en el futuro.

Al mismo tiempo hemos visto una “explosión” del crédito al sector privado, que sin duda está llevando a un incremento de la bancarización en los distintos países. Es una evolución muy positiva, que permite eliminar cuellos de botella al crecimiento en Latinoamérica, mejorando la capacidad de consumo e inversión.

El crédito crece en torno al 20% en la región y para finales de 2007 esperamos que el stock de crédito al sector privado prácticamente se duplique con respecto a 2004. Más importante aún, la demanda de financiación crece sobre todo en sectores que hace unos años apenas tenían acceso al crédito, fundamentalmente familias y PyMES. Por ejemplo, el crédito al consumo creció en 2005 cerca del 40% y esperamos mantenga crecimientos del orden del 30% en 2006 y 2007 hasta llegar a representar un tercio del total del crédito otorgado por el sistema financiero. En algunos países, como México, nuestra cartera de créditos a particulares crece a tasas del 80%, y del 60% a PyMES.

Este aumento del crédito no hubiera sido posible sin la existencia de un marco jurídico claro. Para ello algunos países han llevado a cabo reformas, aunque aún quedan flecos pendientes. Sobre todo en la necesidad de agilizar los tramites administrativos.

Además del marco jurídico y de la buena situación económica, otros factores nos hacen pensar que el crecimiento del crédito es sostenible. La gestión del riesgo ha mejorado considerablemente, lo que ha favorecido la reducción de los ratios de morosidad. Por ejemplo, en Brasil, México y Chile la morosidad se sitúa por debajo del 5%, del 2% y del 1% respectivamente, niveles muy inferiores a los registrados a inicios del 2000. En nuestro caso, la morosidad en la región es del 1,65 %.
Los ratios de solvencia están por encima del 12% y muy por encima de lo exigido por los reguladores. En el Banco Santander tenemos como objetivo contribuir a la bancarización, convencidos de que es un motor fundamental del crecimiento económico en la región. Y lo estamos logrando.

Además, estamos aportando al sector financiero de los países en los que estamos presentes nuestras mejores prácticas en ámbitos como
la tecnología,
la gestión de riesgos
y el desarrollo de productos innovadores.
(Algunas reflexiones sobre el futuro)
Creo que podemos concluir tres cosas:
Primero, que hicimos muy bien las empresas españolas en invertir en Iberoamérica. No me queda la menor duda, y seguro que a ninguno de mis compañeros de mesa tampoco.
Segundo, que todos debemos felicitar a los gobiernos y las instituciones de los principales países latinoamericanos, pues son protagonistas de la transformación que han vivido sus países. Países con democracias asentadas y con economías de mercado que funcionan cada vez mejor.

Y como tercera conclusión, que aún queda camino por recorrer y que queremos recorrerlo con ellos. Latinoamérica tiene ahora el gran reto de pasar de crecimientos del 4% a crecimientos del 6%, como Asia y otros emergentes, con un modelo propio de crecimiento, asentado en la estabilidad democrática e institucional que acabo de comentar. ¿Y cómo se consigue este salto en las tasas de crecimiento? Para empezar contamos con gobiernos comprometidos con la estabilidad de las políticas económicas, que tan buenos resultados han dado en los últimos años. También contamos con sistemas financieros sólidos, a diferencia de otros países emergentes. Pero ahora hace falta ir más allá. Latinoamérica debe abordar una segunda fase de reformas estructurales que permitan que el crecimiento de su PIB supere el actual 4% y se reduzca la pobreza.

En general, es necesario:
más libertad de mercado,
más y mejor inversión en educación y salud,
más participación de la empresa privada en el
desarrollo de infraestructuras y en algunas industrias clave,
más diversificación de mercados para la exportación,
más foco en innovación y en investigación.
En algunos países, como Chile, el proceso de reformas está bien encaminado, aunque todavía resulta necesario incrementar la inversión en educación para que el país siga creciendo de forma equilibrada. En Brasil se han dado pasos importantes, pero aún faltan medidas para hacer más eficiente la asignación de recursos. Las más conocidas y discutidas son la tributaria y la de la seguridad social. En México, el reto fundamental es hacer un país más competitivo y reducir la dependencia del crudo. Para ello son fundamentales las reformas energética y laboral.

Estoy seguro de que los nuevos gobiernos harán todo lo posible para lograr avances en esta legislatura. Pero también las economías más avanzadas debemos poner de nuestra parte. Concretamente, desde la Unión Europea podemos contribuir
con políticas comerciales menos proteccionistas,
con más inversión productiva en aquellos países,
y con más traspaso de conocimientos y mejores prácticas.
Las empresas podemos aportar, además de creación de empleo y riqueza, políticas de responsabilidad social orientadas a impulsar el progreso social en los países en los que estamos presentes.
En el Santander le damos máxima prioridad a nuestra colaboración con universidades en la región, que se concreta en programas de impulso a la investigación y la educación, fomento de las nuevas tecnologías y miles de becas para estudiantes e investigadores.

Hay mucho en juego. Según nuestras estimaciones, con políticas adecuadas que impulsen el PIB per capita y el progreso social en Latinoamérica, de aquí a 2010….
podrían incorporarse 25 millones de personas a las clases medias
y los programas de asistencia social podrán sacar de la indigencia y de la pobreza a 17 millones de personas.
Con esto, en el año 2025, tendríamos 75 millones de personas más en las clases medias y 30 millones menos de pobres e indigentes. Esto sería una magnifica noticia para toda Iberoamérica y para todos los que confiamos en ella. También para la bolsa y en particular para Latibex. En el último año las bolsas latinoamericanas se han revalorizado un 40%, por encima de las asiáticas. ¿Qué pasará en unos años cuando las economías latinoamericanas avancen en sus reformas estructurales y crezcan a tasas del 6% como Asia? Latinoamérica está preparada para afrontar estos desafíos. Las empresas españolas que estamos allí sin duda apoyaremos y contribuiremos a ello. Y estaremos orgullosos de poder contarlo en foros como Latibex.

Muchas gracias

 
 

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