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La nueva normativa que el Gobierno
prepara para el sector de la energía solar está
aún por determinar y, estas dudas, unidas a los temores
por la explosión de una burbuja renovable,
ha ocasionado que los inversores comiencen a desinvertir en este
tipo de empresas.
El ejemplo más reciente es la venta del 10% de Solaria
por parte de sus máximos accionistas, aunque otros inversores
han comenzado a observar con preocupación al valor. Hasta
ahora, el Gobierno ha fomentado la energía del sol
mediante primas en las tarifas y subvenciones, pero parece que
los planes van a cambiar a partir de ahora. La Administración
está gestando un real decreto por el que se establece un
techo de 1.200 megawatios de producción de energía
solar. Además, esta norma eliminará las primas en
las centrales que alcancen los 25 años.
Posiciones. Los inversores consultados por este diario
aseguran que estas medidas perjudicarán a las empresas
cotizadas, por lo que ya han comenzado a deshacer posiciones,
tanto en España como en el resto de Europa. Sin embargo,
los expertos aseguran que el sector eólico sí tiene
recorrido alcista, y las perspectivas para compañías
como Gamesa o Iberdrola Renovables no pueden ser mejores, después
de que la Secretaría de Estado de Energía haya anunciado
que duplicarán hasta los 29.000 megawatios los objetivos
de esta energía en España.
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